29 de enero de 2011

No sé si el tiempo es propio de nuestra conciencia.
No sé si existe de verdad.
No sé quien pueda comprobar si todo es una foto, o va al ritmo de un tic tac.
O va al ritmo de un tic tac.
Pero, ¿qué diferencia hay?
Si de la conciencia no nos podemos librar...
Esa guía innata y leal que, vos bien sabes, no siempre podemos respetar.
No siempre podemos.
Y hoy debe ser la tuya, mi peor enemiga, la que te echa la culpa.
Por no saber aguantar tus ganas y las mías de parpadear una vez más.
Yo por atea y racional, no tengo a quien rogarle.
Vos tan inseguro, que querés cambiar de vida.
Yo de la esperanza, una mala amiga.
Y vos TAN frágil como aquella hojita que... me pediste que guarde.

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