24 de octubre de 2010

De un día para el otro, tan sólo en segundos, se te puede ir todo a la mierda, sin duda alguna.
El sábado fué el segundo mejor día de mi vida, aunque si alguno me pregunta el por qué, con mi respuesta van a pensar que soy una gran boluda, qué es una pavada. Puede ser que sea asi, pero es MI pavada, y yo soy feliz con ese tan poquito, no me importa nada lo que los demás digan. Pero así, como es de esperarse, la felicidad me dura muy poco. Hoy fué un día muy de mierda, empezó bastante bien, pero como suele pasar, hay cosas que me lo arruinaron de a poco, si no es por una cosa, es por otra. También suman mis hormonas, que hoy me están jugando en contra, y aportan más cosas para que este día siga siendo horrible. Pero por suerte ya termina. Menos mal. Ese es un punto a favor.
No hay mal que por bien no venga
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